Enfermedades Digestivas
TODAS LAS ENFERMEDADES COMIENZAN EN EL INTESTINO
Hipócrates, 460-370 a.c.
Lo que necesita saber sobre su estómago
La comida y los líquidos que usted ingiere entran a su estómago procedentes de su esófago.
Las células que recubren su estómago liberan:
- Moco
- Ácido gástrico
- Una enzima digestiva denominada pepsina
El moco protege a su estómago del ácido gástrico.
El ácido del estómago ayuda a descomponer los alimentos.
La enzima pepsina descompone las proteínas, como las proteínas de la carne.
La mezcla del ácido gástrico y las enzimas (jugos gástricos) descomponen los alimentos en el interior de un líquido que su cuerpo puede absorber.
La función vital del hígado
El hígado es responsable de cerca de 500 funciones necesarias para la salud del cuerpo, incluyendo la desintoxicación de la sangre, la descomposición de las grasas y el almacenamiento de vitaminas y minerales importantes
- Elimina el alcohol y los subproductos tóxicos de los medicamentos.
- Regula los niveles de muchos compuestos para la salud y excreta la bilis, que los intestinos utilizan para ayudar a descomponer la grasa.
- Almacena y libera vitaminas y minerales importantes, como hierro y cobre.
- Produce colesterol, almacena y libera glucosa, al igual que regula la coagulación sanguínea.
El clave funcionamiento del intestino
- Produce ¾ de los neurotransmisores y/o de los precursores necesarios para que nuestro cerebro regule y controle todo nuestro cuerpo.
- Contiene 2/3 (70 a 80%) del sistema inmunológico de todo nuestro cuerpo y su alteración esta implicada en el 90% de las enfermedades entre ellas las autoinmunes y neurológicas.
- Contiene más bacterias que células en todo el cuerpo
- Tiene mayor actividad metabólica que el hígado.
- Un microbioma intestinal sano y resiliente reduce la inflamación, fortalece el revestimiento intestinal y hay una optima absorción de nutrientes.
¿Por qué enfocarse en el sistema digestivo?
El sistema digestivo es uno de los sistemas del cuerpo humano con mayor sensibilidad y es receptor de múltiples insultos que pueden causar disfunción orgánica.
La secuencia del origen de la enfermedad metabólica es la siguiente:
Hígado graso etapa 1 > etapa 2 > resistencia a la insulina > etapa 3 > signos visibles (sobrepeso, acrocordones, acantosis nigricans) > diabetes > hipertensión > y en casos extremos: cirrosis, diálisis, amputaciones, cáncer o demencia.
Los resultados clínicos más efectivos en distintas enfermedades pueden ser gracias a la normalización y regulación de las funciones del sistema digestivo.
El 70% o más de la población mexicana tiene síntomas o enfermedades digestivas.
Las bacterias intestinales son esenciales para la salud, lo que significa que un desequilibrio puede causar problemas en el sistema digestivo.
El hígado graso siempre es el primer síntoma silencioso de la enfermedad metabólica, cada síntoma es consecuencia del anterior.
El hígado acumula grasa, las células hepáticas, inflamadas y saturadas, desarrollan resistencia a la insulina, el páncreas trabaja más y más para compensar, el cuerpo da señales visibles.
Y esto es lo más importante que debe saber: ¡la mayor parte de esta progresión es reversible!
En la mayoría de las enfermedades metabólicas, el cuerpo conserva la capacidad de volver atrás, porque su sistema nervioso autónomo, nunca deja de intentar reparar el daño, solo necesita que le quite la causa del problema y le de los nutrientes correctos para recuperarse.
Busque eliminar la causa que las provoca, y su cuerpo le demostrará de lo que es capaz.
Si ha estado experimentando síntomas y busca respuestas, ¡reserve una cita hoy mismo!
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Enfermedades digestivas que vemos en Medicina Funcional:
- Enfermedad del hígado graso (Enfermedad hepática esteatósica no alcohólica (EHGNA))
- Enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE)
- Gastritis
- Úlcera gástrica
- Infección por Helicobacter pylori
- Alergia, sensibilidad e intolerancia a alimentos
- Síndrome del intestino permeable (Leaky gut)
- Estreñimiento
- Síndrome de intestino irritable (SII)
- Sobrecrecimiento de la cándida
- Sobrecrecimiento Bacteriano del Intestino Delgado (SIBO)
Funcionamiento del sistema digestivo
El hígado y vesícula biliar y páncreas: anatomía y funciones
Anatomía del Hígado

El hígado está situado en la parte superior derecha de la cavidad abdominal, debajo del diafragma y por encima del estómago, el riñón derecho y los intestinos.
El hígado es un órgano de color marrón rojizo oscuro con forma de cono que pesa alrededor de 3 libras.
El hígado recibe irrigación sanguínea a través de las siguientes dos fuentes:
- La sangre oxigenada que circula hacia el hígado por la arteria hepática.
- La sangre rica en nutrientes que llega al hígado por la vena porta hepática.
El hígado contiene aproximadamente 13% de la sangre total del cuerpo en todo momento.
Consta de dos lóbulos principales, estos están formados cada uno por ocho segmentos que contienen 1,000 lóbulos (lobulillos), estos se conectan con pequeños conductos (tubos) que, a su vez, se conectan con conductos más grandes que forman el conducto hepático común, el conducto hepático común transporta la bilis producida por las células hepáticas hacia la vesícula biliar y el duodeno (la primera parte del intestino delgado), a través del conducto biliar común.
Funciones del hígado
El hígado regula la mayoría de los niveles de sustancias químicas de la sangre y secreta una sustancia denominada bilis, que ayuda a transportar los desechos desde el hígado.
Toda la sangre que sale del estómago y los intestinos pasa por el hígado. El hígado procesa, descompone y equilibra esta sangre, además crea los nutrientes y metaboliza los medicamentos de forma que el cuerpo pueda usarlos sin que resulten tóxicos.
Se han identificado más de 500 funciones vitales del hígado. Algunas de las funciones más conocidas incluyen las siguientes:
- Producción de bilis, que ayuda a transportar los desechos y a descomponer las grasas en el intestino delgado durante la digestión.
- Producción de ciertas proteínas para el plasma sanguíneo.
- Producción de colesterol y proteínas especiales para ayudar a transportar las grasas por todo el cuerpo.
- Conversión del exceso de glucosa en glucógeno para almacenamiento (luego, el glucógeno vuelve a transformarse en glucosa para energía) y equilibra y fabrica glucosa a medida que se necesita.
- Regulación de los niveles de aminoácidos en sangre, que son las unidades formadoras de proteínas.
- Procesamiento de la hemoglobina para el uso de su contenido de hierro (el hígado almacena hierro).
- Conversión del amoníaco tóxico en urea (la urea es uno de los productos finales del metabolismo de las proteínas y se excreta en la orina).
- Depuración de fármacos y otras sustancias tóxicas de la sangre.
- Regulación de la coagulación sanguínea.
- Resistencia a las infecciones mediante la elaboración de factores de inmunidad y eliminación de bacterias del torrente sanguíneo.
- Depuración de bilirrubina, incluso de los glóbulos rojos. Si existe una acumulación de bilirrubina, la piel y los ojos se ponen amarillos.
Una vez que el hígado ha descompuesto las sustancias nocivas, los subproductos se excretan en la bilis o la sangre. Los subproductos biliares ingresan en el intestino y salen del cuerpo en forma de heces. Los subproductos (hemoderivados) sanguíneos se filtran en los riñones y salen del cuerpo en forma de orina.
Vesícula biliar y vías biliares

La vesícula biliar es un pequeño saco muscular de almacenamiento, en forma de pera, que contiene la bilis y que está interconectado con el hígado mediante unos conductos llamados vías biliares.
La bilis es un líquido espeso y viscoso, de color amarillo verdoso. Se compone de sales biliares, electrólitos (partículas cargadas disueltas, como el sodio y el bicarbonato), pigmentos biliares, colesterol y otras grasas (lípidos). La bilis tiene dos funciones principales:
- Ayudar a la digestión
- Eliminar del organismo ciertos productos de desecho (principalmente hemoglobina y exceso de colesterol).
Las sales biliares contribuyen a la digestión haciendo que el colesterol, las grasas y las vitaminas liposolubles sean más fáciles de absorber por el intestino.
La bilirrubina es el principal pigmento de la bilis. La bilirrubina es un producto de desecho que se forma a partir de la hemoglobina (la proteína que transporta oxígeno en la sangre) y que es excretado en la bilis. La hemoglobina se libera cuando se destruyen los glóbulos rojos (eritrocitos) viejos o dañados.
La bilis sale del hígado por los conductos hepáticos derecho e izquierdo, los cuales se unen para formar el conducto hepático común. Posteriormente, este conducto se une a otro que está conectado con la vesícula biliar, denominado conducto cístico, para formar el colédoco. Este desemboca en el intestino delgado a través del esfínter de Oddi (un músculo en forma de anillo), situado unos centímetros por debajo del estómago.
Aproximadamente la mitad de la bilis secretada entre las comidas fluye directamente a través del colédoco al intestino delgado. La bilis restante es desviada a través del conducto cístico a la vesícula biliar, donde es almacenada. En la vesícula biliar, hasta el 90% del agua de la bilis se absorbe hacia el torrente sanguíneo, por lo que la bilis restante se vuelve muy concentrada. Cuando entran alimentos en el intestino delgado, una serie de señales hormonales y nerviosas desencadenan la contracción de la vesícula biliar, y la relajación y la apertura del esfínter de Oddi. La bilis fluye entonces desde la vesícula biliar hasta el intestino delgado, donde se mezcla con el contenido alimenticio y lleva a cabo sus funciones digestivas.
Después de que la bilis ha recorrido el intestino delgado, alrededor del 90% de las sales biliares son reabsorbidas en el torrente sanguíneo a través de la pared de la porción distal del intestino delgado. El hígado extrae estas sales biliares de la sangre y las secreta de nuevo a la bilis. Las sales biliares pasan por este ciclo unas 10 o 12 veces al día. Cada vez, pequeñas cantidades de sales biliares escapan a la absorción y alcanzan el intestino grueso, donde son descompuestas por las bacterias. Algunas sales biliares son reabsorbidas en el intestino grueso y el resto se excreta en las heces.
Aunque la vesícula biliar cumple una función, no és un órgano imprescindible. Si se extirpa la vesícula biliar (por ejemplo, como tratamiento quirúrgico de la colecistitis), la bilis puede pasar directamente desde el hígado al interior del intestino delgado.
Los cálculos biliares son masas duras que se forman cuando hay demasiado colesterol (el tipo más común de cálculo), demasiada bilirrubina o falta de sales biliares. En la vesícula biliar o en las vías biliares pueden formarse cálculos biliares. Generalmente, los cálculos biliares no causan síntomas. No obstante, pueden obstruir el flujo de la bilis desde la vesícula biliar y causar dolor (cólico biliar) o inflamación. También pueden migrar desde la vesícula biliar hasta la vía biliar, donde pueden obstruir el flujo normal de la bilis hacia el intestino, causando ictericia (una coloración amarillenta de la piel y del blanco de los ojos) además de dolor e inflamación.
El flujo de la bilis también puede ser obstruido por tumores. Otras causas de interrupción u obstrucción del flujo son menos frecuentes.
Funciones del páncreas

Su páncreas es un órgano de su aparato digestivo. Se encuentra detrás de su estómago y se conecta a su intestino delgado a través de un pequeño tubo hueco llamado conducto pancreático.
El páncreas tiene dos funciones principales:
- La función exocrina, que produce enzimas digestivas (amilasa, lipasa, proteasas) y bicarbonato para ayudar a descomponer los alimentos en el intestino delgado,
- La función endocrina, que secreta hormonas como la insulina, glucagón y somatostatina para regular los niveles de azúcar en la sangre y otras funciones metabólicas.
Función Exocrina (Digestión)
- Producción de Enzimas: El páncreas fabrica jugo pancreático que contiene enzimas esenciales para la digestión. Amilasa: Descompone los carbohidratos en azúcares más simples. Lipasa: Descompone las grasas en ácidos grasos y glicerol. Proteasas: Descomponen las proteínas en aminoácidos.
- Bicarbonato: También produce bicarbonato para neutralizar el ácido estomacal que llega al intestino delgado, creando un ambiente óptimo para la acción de las enzimas digestivas.
- Liberación de Enzimas: Estas enzimas y el bicarbonato viajan por el conducto pancreático hasta el duodeno (primera parte del intestino delgado), donde se activan para ayudar en la digestión de los alimentos.
Función Endocrina (Hormonal)
- Regulación del Azúcar en Sangre: El páncreas, a través de los islotes de Langerhans, libera hormonas directamente al torrente sanguíneo. Insulina: Secreta insulina cuando los niveles de azúcar en la sangre aumentan después de una comida, lo que permite que las células absorban la glucosa, reduciendo el nivel de azúcar en sangre. Glucagón: Secreta glucagón cuando los niveles de azúcar están bajos, lo que estimula al hígado a liberar glucosa almacenada, aumentando así el nivel de azúcar en sangre. Somatostatina: Otra hormona que actúa como inhibidor, impidiendo la liberación de insulina y glucagón.
- Papel Metabólico: Estas hormonas son cruciales para mantener el equilibrio energético del cuerpo y el funcionamiento de las células, actuando como "combustible" para el organismo.



